jueves, 17 de noviembre de 2011

Educación en valores y desarrollo personal y social

Sobre la finalidad  de la Educación, hay acuerdo universal en que educar no es sólo transmitir conocimientos, es también formar personas responsables, sinceras, comprometidas, respetuosas y solidarias, que sepan tomar decisiones, resolver conflictos, expresar sentimientos, tolerar y respetar, sensibles ante las injusticias y los problemas ajenos, responsables de sus actos, optimistas, asertivos, autónomos, justos, libres, que se conozcan y se quieran. Todos estos “aprendizajes vitales” difícilmente se adquieren solo de los libros o de boca de los profesores sino también de la vivencia ejemplar de otras personas porque se aprende más con los ojos que con los oídos.

Uno de los desafíos más importantes para los profesores es el desarrollo de una mayor calidad humana de los alumnos donde no haya cabida al rechazo,  la ignorancia o aislamiento  social  por  parte  de  los  iguales, a los problemas  emocionales, desajustes  psicológicos, etc.

Los  valores  constituyen  un  conjunto  de  principios  con  los  que  nos  identificamos  que nos  sirven  para  establecer normas sobre nuestro comportamiento, nos  ayudan a crecer y posibilitan el desarrollo de nuestras cualidades, entrelazándose unos con otros: ser trabajador exige ser ordenado, constante, firme; ser responsable exige ser sincero, honesto, etc

Los  estudiantes,  sobre todo en determinadas edades, más que conceptos, aprenden métodos y estilos de trabajo, y muy especialmente formas de comportarse; por tanto, la principal acción docente debe ser la  creación de ambientes y situaciones  en  las  que  los  valores  se  puedan  vivir  y  aprender y que posibiliten aprendizajes que integren el máximo posible de capacidades de nuestros alumnos para lo que  es  imprescindible la incorporación de recursos didácticos motivadores y atractivos para los alumnos  que  incluya  charlas expositivas,  trabajos  de  grupo,  dramatizaciones  de  situaciones  diferentes  a  las  más conocidas  por  los  alumnos,  visualizaciones  de  imágenes  significativas,  discusiones, debates en pequeños y grandes grupos, diálogos, negociaciones, resoluciones de conflictos simulados,  etc.,  aprovechando  todas  las  posibilidades  que  nos  ofrece  la utilización educativa de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

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